El país luchó, pero no se preparó para la Asamblea
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Hitos del proceso. El país vivió 10 momentos trascendentales en su historia, que impulsaron el camino a la reforma constitucional.
Desinformación. Según cinco analistas, pese a los esfuerzos, la mayoría de la población irá a las urnas sin información sobre el proceso.
Referéndum. La población desconoce los alcances del referéndum autonómico y está desinformada sobre la pregunta que se hará.
Soberanía. En su calidad de entidad plenipotenciaria, la Constituyente podría ignorar el mandato del referéndum autonómico.
El próximo domingo, con la elección de constituyentes, el país dará el primer paso a una de las etapas más importantes de su historia: la Asamblea Constituyente, un proceso que le costó a los bolivianos una lucha de más de 16 años —con un saldo de varias decenas de muertos y centenares de heridos— y cuyos resultados aún son inciertos.
La historia de la Constituyente se remonta a 1990, cuando el pueblo mojeño del Beni decidió atravesar cientos de kilómetros con rumbo a la sede de gobierno, en lo que se denominó la Marcha por la Dignidad y el Territorio, cuyo objetivo fue pedir el respeto de sus territorios y el reconocimiento del Estado a la diversidad étnica, a través de una reforma constitucional. Las primeras voces que demandaban una Constituyente se levantaron en este primer hito del proceso.
El resultado de la movilización de los indígenas de tierras bajas se vio reflejado cuatro años después, cuando en 1994 el Congreso introdujo una reforma a la Constitución, a partir de la cual se reconoce el carácter multiétnico y pluricultural de Bolivia.
Un segundo hito de la Constituyente fue la Marcha por el Territorio, el Desarrollo y la Participación Política de los Pueblos Indígenas, que se cumplió en 1996 y fue protagonizada por indígenas del oriente y occidente. Uno de los participantes de esta movilización fue Carlos Romero, actual candidato a constituyente del MAS en Santa Cruz.
El logro de la movilización fue la promulgación de la Ley INRA y el reconocimiento de 33 Tierras Comunitarias de Origen (TCO).
Uno de los hitos más importantes en este camino se dio en septiembre y octubre del año 2000, cuando los campesinos del occidente, bajo el liderazgo de Felipe Quispe, le tendieron un cerco a La Paz. Entonces se descubrieron dos bolivias: una indígena y otra q\'ara. Hasta entonces, según los análisis de ese tiempo, permanecieron ignorándose mutuamente.
Desde entonces, se diseñaron políticas de inclusión social.
Ese mismo año, pero en abril, se produjo la llamada guerra del agua en la ciudad de Cochabamba. La protesta se originó por la elevación del precio del servicio, pero en torno a esa demanda se articuló un movimiento político de izquierda.
Y, también el año 2000 se produjo la Marcha por la Tierra, el Territorio y los Recursos Naturales. La movilización, protagonizada por indígenas de tierras bajas que partieron de Santa Cruz, tuvo como principal consigna la demanda de un proceso constituyente. Los logros de la marcha fueron la modificación de la Ley INRA y el reconocimiento de las lenguas de las tierras bajas.
El 2002 se realizó la IV marcha indígena, denominada Por la Soberanía Nacional, el Territorio y los Recursos Naturales. Más de 50 organizaciones sociales de tierras altas y bajas atravesaron el país desde Santa Cruz hasta La Paz con la principal demanda de la instalación de una Asamblea Constituyente que acabe con las diferencias y la exclusión social y en la que participen todos los sectores sociales del país, excepto los partidos políticos.
El 9 de mayo de 2002, el Parlamento aprobó una Ley de Reformas Constitucionales abriendo la puerta a la Asamblea, pero que si bien quedó impresa en el papel, pasó al olvido de los legisladores.
El 2003, la intención del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada de vender gas a Chile encendió una eclosión social que no paró hasta lograr la convocatoria.
Ese rechazo se transformó luego en la demanda de una Asamblea Constituyente, a la que Sánchez de Lozada se opuso, provocando que germine su renuncia obligada. Durante cinco días La Paz y El Alto se convirtieron en un campo de batalla, en el que más de 50 personas fallecieron y cientos resultaron gravemente heridas, hasta que el 17 de octubre el ex mandatario salió del país dejando su carta de renuncia al Parlamento.
El mismo día, el vicepresidente Carlos Mesa asumió la Presidencia y el compromiso de impulsar la Constituyente.
Durante su mandato se creó la Unidad de Coordinación par a la Asamblea Constituyente (UCAC), cuyo trabajo fue duramente criticado por el ahora presidente Evo Morales, por la falta de resultados en la promoción e información del proceso.
En enero de 2004, miles de cruceños se reunieron en la plaza 24 de Septiembre en un cabildo convocado para demandar las autonomías departamentales.
En junio de 2005, la tensión social volvió al país cuando el Parlamento no fue capaz de decidir cuál proceso se llevaría adelante primero, pues mientras Santa Cruz pedía referéndum autonómico con prontitud, en occidente la población pedía que antes de la consulta ciudadana se realice la Constituyente.
El 2 de junio, Mesa emitió el Decreto 28195, en el que convocó a la elección de constituyentes y al referéndum autonómico para el 16 de octubre de 2005, pero la población consideró que la medida era inconstitucional, motivo por el que las expresiones de protesta continuaron hasta el 9 del mismo mes, cuando Mesa se vio obligado a renunciar.
Eduardo Rodríguez Veltzé, quien presidía la Corte Suprema de Justicia, asumió la primera magistratura en lugar de Mesa, con el compromiso de constituirse en un gobierno de transición que se encargaría de convocar a elecciones generales.
Durante su gestión se conformó el Consejo Nacional pre Constituyente y pre Autonómico, así como la Delegación Presidencial que se encargaría de impulsar el proceso.
Luego de 16 años y decenas de muertos, el 6 de marzo el Congreso promulgó la Ley de Convocatoria a la Constituyente y al Referéndum, no sin antes enfrascarse en un fuerte debate sobre la forma de elección de los constituyentes. Finalmente, el país estará representado por 255 asambleístas que serán elegidos el próximo domingo por la gente.
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