lunes, 8 de octubre de 2007

8 de octubre 07 (incluye especial de la razón sobre aniversario del che)

Política

Se abre la recta final del diálogo de la Asamblea
La cita en Sucre determinó avanzar en el diálogo sobre la base de cuatro opciones, incluido el cierre definitivo de la Asamblea, dejando la sede de los poderes en La Paz.



• REUNIÓN EN SUCRE • La instancia suprapartidaria formada por 11 fuerzas políticas con representación en la Asamblea Constituyente se reunió en la capital de la República ayer.
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Esta semana, el diálogo político se ha planteado la meta de decidir una propuesta definitiva sobre la capitalidad y el destino final de la Constituyente.
El comité político multipartidario hará una propuesta en los próximos días a La Paz y Chuquisaca, en procura de resolver el conflicto de la capitalidad plena, según anunciaron ayer por la noche varias fuentes al concluir la reunión con el Comité Interinstitucional en Sucre. Por lo pronto, se barajan cuatro opciones, una de las cuales es cerrar la Asamblea Constituyente y dejar todo tal cual está.

Entre las opciones que se manejan también están las de otorgar a Chuquisaca o La Paz la sede de los tres poderes, compensando de alguna forma al departamento que no saliera beneficiado en ese aspecto.

Según la alcaldesa Aydée Nava, estas opciones fueron enumeradas ayer por el vicepresidente Álvaro García, durante la reunión que mantuvo con una treintena de representantes del Comité Interinstitucional por la Capitalidad Plena en la Prefectura de Chuquisaca.

´El Vicepresidente fue muy claro: nos dio tres alternativas, la una es que se cierre la Asamblea (sin cambiar la sede de los poderes); la otra que si Sucre logra todo, el Poder Ejecutivo, Legislativo y el Judicial, ¿qué le da a La Paz en compensación?; y la otra, como corresponde, si La Paz logra todo y no se mueve nada, ¿qué espera Sucre?´, dijo Nava.

Un miembro del Comité le recordó, además, a García la propuesta de los campesinos de Chuquisaca, para manejarla como cuarta posibilidad: el traslado inmediato del Legislativo a Sucre, dejando el Ejecutivo para los próximos 15 a 20 años.

Luego de tres horas de reunión, los chuquisaqueños salieron con más dudas que certidumbres. El presidente del Comité Interinstitucional, Jaime Barrón, destacó como único avance que la Asamblea Constituyente haya escuchado, por primera vez, la demanda chuquisaqueña; pero, también reconoció que ´en el fondo´ no hubo adelantos de ninguna índole en las negociaciones.

Nava reveló que en varias oportunidades le preguntaron a García cuál era la propuesta del Gobierno, pero él se limitó a señalar que sólo habían llegado a Sucre para escuchar los planteamientos del Comité Interinstitucional, tal como lo hicieron con el Comité de Emergencia de La Paz.

El asambleísta Carlos Romero (MAS) dijo que, luego de escuchar la posición de Chuquisaca, ´vamos a trabajar en los siguientes días para hacer alguna propuesta´.

El Vicepresidente no quiso atender la solicitud de los medios de comunicación, pero Romero confirmó que la comisión multipartidaria trabajará en el colegio Junín, de Sucre, hoy y la mañana del martes, para luego trasladarse a La Paz. Precisó que hoy se abocarán a los temas de tierra y territorio y de autonomías. En este último, dijo que existen tres consensos y dos disensos.

Sobre los consensos, mencionó el respeto al referéndum autonómico, las autonomías indígenas en el ámbito de sus jurisdicciones territoriales naturales. Los disensos son: la potestad legislativa exigida por la oposición para las autonomías departamentales. Redacción Sucre

LAS OPCIONES

Primera • El cierre definitivo de la Asamblea (sin cambiar la sede de los poderes) y dejar todo en ese estado.

Segunda • Si Sucre logra todo, el Poder Ejecutivo, Legislativo y el Judicial, ¿qué le da a La Paz en compensación?

Tercera • Si La Paz logra todo y no se mueve nada, ¿qué espera Sucre en compensación?

Cuarta • El traslado inmediato del Legislativo a Sucre, dejando el Ejecutivo para los próximos 15 a 20 años.

Decisión • Se trabajará una propuesta definitiva para darla al país en el tema de la capitalidad y en cuanto al destino de la Asamblea.

Política

La ampliación del foro podría alcanzar 15 días
DETERMINACIÓN • Varios miembros de la directiva adelantaron los márgenes de tiempo.

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El receso de la Asamblea se ampliará entre siete a 15 días más, según adelantaron varios miembros de la directiva, al cumplirse el mes de plazo que se había otorgado a los asambleístas para que encuentren consensos en los temas conflictivos.
Mientras el primer vicepresidente de la Asamblea, Roberto Aguilar (MAS), dijo que "es posible" ampliar el receso del foro en Sucre, sus colegas en la directiva, Ricardo Cuevas (MNR-FRI) y Ángel Villacorta (UN), prácticamente dieron por hecha esta ampliación. Aguilar dijo a La Razón que el nuevo tiempo de pausa servirá para continuar con el proceso de diálogo, además de solucionar aspectos de carácter administrativo.

El tercer vicepresidente, Ricardo Cuevas, anunció que la directiva se reunirá hoy a las 15.00, en Sucre, donde "seguramente vamos a decidir que todavía no haya plenarias por lo menos una semana o 10 días".

El cuarto vicepresidente, Ángel Villacorta (UN), confirmó la inminente ampliación del receso del foro. "Necesariamente vamos a tener que ampliar, estamos pensando en una semana como mínimo y un máximo de 15 días", aseveró.

En tanto se alcanzan acuerdos, la Asamblea podría avanzar con la aprobación de los artículos consensuados. "Yo creo que hay temas en los que estamos de acuerdo, habría que darles el trabajo a las comisiones de que hagan los artículos de acuerdo al consenso que se llegue, entonces ése es un trabajo que habría que hacerlo paralelamente", dijo.

La Asamblea Constituyente decidió paralizar su trabajo el viernes 7 de septiembre, a raíz de la falta de acuerdos respecto del polémico tema de la capitalidad plena, que exige el departamento de Chuquisaca.

En este tiempo se creó un Consejo Político, que está encabezado por el vicepresidente de la República, Álvaro García, e integrado por los miembros de la directiva y del Comité de Diálogo y Consensos de la Asamblea. Hasta ahora, acordaron el modelo económico, sobre una base de economía estatal, comunitaria y privada. También convinieron respetar la propiedad privada. Redacción Sucre


El Evento

40 años después, el Che
aún desata pasión y polémica
El Mandatario rendirá hoy un tributo, junto a los embajadores de Venezuela, Cuba y ex guerrilleros extranjeros, en Vallegrande a Ernesto Guevara. Los militares recordarán a sus bajas, pero en sus regimientos.




• Vallegrande • En una tienda de esa región ayer se vendían abarrotes y láminas del guerrillero.
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El comandante de las Fuerzas Armadas, general Wilfredo Vargas, señaló ayer que respeta la decisión del presidente Evo Morales de asistir a los actos de homenaje al guerrillero Ernesto Che Guevara en Vallegrande, pero aclaró que él se quedará en el Gran Cuartel, donde asistirá al recordatorio de los 55 soldados caídos durante la guerrilla de 1967.
´Como respetamos que le hagan un acto al guerrillero, nosotros tenemos todo el derecho de reconocer a nuestros héroes´, señaló. El jefe militar aclaró, sin embargo, que considera que el Mandatario tiene todo el derecho de asistir a los actos de Vallegrande, en función ´a su forma de pensar y su ideología´.

En una solicitada, el general (r) Alvin Anaya, ex combatiente en Teoponte y comandante del Ejército y las FFAA, advirtió que ´el triunfo de nuestro glorioso ejército sobre la guerrilla significó garantizar el estado de derecho, que hoy, nuevamente está amenazado por las fuerzas extremistas cubanas y de Chávez´. Vargas comentó que prefería no entrar en esa discusión.

Según confirmó ayer el viceministro de Desarrollo de Culturas, Pablo Groux, el mandatario Evo Morales arribará a las 12.00 a la población de Vallegrande. ´El acto central se realizará en la Explanada del Memorial. Primero se procederá a la lectura del segundo encuentro mundial Ernesto Che Guevara (que comenzó el 5 de octubre en esa población y reunió a cientos de personas), la participación de Rogelio Acevedo y Urbano, dos ex guerrilleros de visita en el país, y las palabras del Presidente. Será un acto sencillo y corto´.

La autoridad complementó que el contexto será ´el de conmemorar una sentida muerte, sin duda, para aquellos sectores más progresistas del mundo político. Planteamos desde un principio que no debiera ser un acto de confrontación, sino de unidad. De homenaje al Che Guevara, sabiendo que Vallegrande y en particular La Higuera, constituyen hitos importantes en su trayectoria´. Adelantó que además de autoridades nacionales estarán presentes los embajadores de Venezuela y Cuba.

Wilfredo Vargas informó que hoy por la mañana asistirá a un acto en el Estado Mayor y confirmó que en todas las guarniciones militares del país se realizarán homenajes a los 55 caídos en esos enfrentamientos. ´Nosotros sacamos una orden de guarnición, en la que se ordena que donde hayan ciudadanos que participaron en esta campaña, se realice un acto de homenaje. El más grande se realizará en Camiri (Santa Cruz)´.

AFP refleja que ´en el mundo, los homenajes al 40 aniversario de la muerte del Che estarán encabezados por Cuba, forjador del mito, y Bolivia, donde este hombre fue ejecutado´. Menciona que habrá actos en Venezuela, Brasil, Nicaragua, México, Guatemala y también Argentina.

LOS ACTOS EN EL MUNDO

Cuba • Un ´dirigente de la revolución´, no se especificó si será Raúl Castro, encabezará un homenaje en Santa Clara. Se anuncia la presencia de la esposa del Che y sus cuatro hijos.

Venezuela • El presidente Hugo Chávez inaugurará un monumento del Che en el Pico del Águila, donde estuvo el revolucionario hace 55 años.

Argentina • Este país, que prepara un programa para recordar el 14 de junio del 2008 el 80 aniversario del Che, tuvo ayer un festival en Plaza de Mayo.

Otros • El Senado brasileño realizará el 23 de octubre una sesión especial; en Guatemala y México, donde el Che vivió, también habrá actividades, al igual que en Nicaragua.

Entrevista

“El presidente Morales tiene toda la libertad”
WILFREDO VARGAS, comandante de las FFAA, se quedará hoy con sus soldados.

¿Ve al Che Guevara como un héroe o como un invasor?
El Che no fue un héroe. Estaba entre un grupo de individuos que, según ellos, tenían una ideología, pero que iban contra la democracia y contra la libertad.

¿No molesta a las FFAA que el Presidente asista a un acto en el que se homenajea al Che Guevara, y no haga lo mismo con los soldados caídos?
Estamos en democracia, hay que respetar el pensamiento de cada ciudadano. Respetamos, dentro de esas normas (las de la democracia), las actividades que pueda hacer cualquier persona como ciudadano.

Y el Mandatario...
El Presidente tiene toda la libertad de poder manifestar, yo pienso, la actitud que puede tomar, debe tener sus principios… alguna relación tal vez en la forma ideológica, en la forma de pensar, debe tener, yo creo. Nosotros tenemos nuestra forma de pensar. Y nosotros creemos que es obligación de las FFAA enfrentarse a cualquier grupo armado en el país, eso dice la Constitución Política del Estado. Nosotros damos cumplimiento a eso. Y respetamos, porque vivimos en democracia.

¿No hay malestar dentro de quienes integran el Alto Mando por este tema?
Dentro del Alto Mando cada quien tiene su pensamiento.

¿Y usted qué opina?
Como le dije, respeto las opiniones. Yo mantengo mi posición, y el Presidente tiene derecho a tener la suya.

Por eso, el jefe de las FFAA no estará este lunes con el presidente Evo Morales en Vallegrande, sino con el cuartel, con sus soldados.
Correcto.


El Evento

Militantes y turistas llegan a Vallegrande en busca de su propio Che

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Militantes revolucionarios o simples turistas, los admiradores del Che, llegados a conmemorar los 40 años de su muerte en Bolivia, compartieron este lunes una ferviente comunión, aunque no siempre tengan la misma visión del guerrillero argentino.
Un millar de visitantes, de América Latina y Europa, se congregaron en las primeras horas del alba en la pequeña aldea de La Higuera, en las llanuras del sudeste boliviano, donde Ernesto Che Guevara, capturado el 8 de octubre de 1967, fue ejecutado al día siguiente.

Algunas tiendas fueron instaladas aquí y allá, al abrigo de un busto del "guerrillero heroico" o bajo inmensos lienzos de su efigie. Una de ellas alberga a los médicos cubanos, enviados por el régimen castrista para atender gratuitamente a los bolivianos.

"Somos los hijos del Che. Está más viviente que nunca. Es un ejemplo para Cuba y el mundo entero", afirma a la AFP Aníbal Bedento Triana, un hombre de 62 años, de blusa blanca y permanente sonrisa.

Sus compatriotas, ex guerrilleros, saludados con entusiasmo por la muchedumbre, destacan el alcance del mensaje político del Che, antes de encender una fogata cerca de la escuela donde fue ejecutado Ernesto Guevara.

Uno de los tres sobrevivientes de su aventura boliviana que lideró el Che, Leonardo Tamayo Núnez, alias "Urbano", llama a combatir a los estadounidenses, que "se creen los dueños del mundo", mientras que Emilio Morales, uno de los compañeros de ruta del "Che" en la Sierra Maestra, destaca que "la lucha armada sigue siendo necesaria".

Más pacífica, Jade Garguilo, una francesa de 31 años con aspecto hippie, se mece al son de las guitarras y las quenas. "Es bello el mito del Che. Pero sería necesario que no se convierta en un circo o una moda", dice esta trabajadora temporal de Burdeos.

La lucha armada ya no está en las opciones de Marco Miguel González, un estudiante de política boliviano. Con boina con una estrella en su cabeza y barba descuidada, este indio quechua de 22 años, que vive en Cochabamba, cultiva la semejanza con su héroe.

"Se está acabando con las operaciones de guerrilla. La lucha sigue ahora a través de la urnas", estima el joven, al poner de ejemplo la elección del presidente Evo Morales, un admirador de Fidel Castro y el Che, y primer jefe de Estado indígena boliviano.

Para otros, la comunión pasa por el esfuerzo físico. Medio centenar de valientes soportaron el frío de la noche para marchar con antorchas desde la vecina aldea de Vallegrande, donde el cuerpo de Che fue expuesto hace 40 años, antes de ser enterrado en secreto.

"Estamos orgullosos de hacer la ruta del Che. Es mi compatriota, mi ídolo", dice Daniel Castillo, un campesino argentino de 33 años, de Tucumán.

"Es un ícono para la juventud", agrega Elidimar Machiques, una venezolana de 27 años, que apoya a su presidente "anti-imperialista" Hugo Chávez.

En Vallegrande, el fervor guavarista comenzó el viernes luego de la apertura de un "encuentro mundial", que congregó a militantes de izquierda y miembros de movimientos sociales.

Enamorada de Bolivia desde hace tres años, Nadine Crauzas, una suiza de 47 años, quien se ocupa en la región de una asociación de arte para niños, desea defender su idea del Che y se enfrenta al monopolio de los cubanos sobre la memoria del guerrillero.

La numerosa delegación cubana intentó prohibir la venta de obras de los niños en la plaza del mercado para impedir la "comercialización" del Che, aunque los beneficios sean transferidos a la asociación.

"Cuba me decepcionó, comprendo por qué el Che abandonó la isla. La gente se muere de hambre y no solamente a causa del embargo estadounidense", dice. AFP


Especiales / 40 años con el Che

Un quijote asmático
rumbo a su destino




• 1936 La familia Guevara en Alta Gracia
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ERNESTO GUEVARA DE LA SERNA VINO AL MUNDO EL 14 DE MAYO DE 1928, AUNQUE SU ACTA DE NACIMIENTO DICE QUE FUE EL 14 DE JUNIO. EL ASMA LE ATORMENTÓ DESDE SUS DOS AÑOS DE EDAD; SUS LARGOS PERIODOS DE ENFERMEDAD LE HICIERON UN LECTOR ÁVIDO.
TRAVIESO, INCLUSO BRIBÓN. ASÍ ERA EL PEQUEÑO ERNESTO, QUE HABÍA HEREDADO EL ESPÍRITU DESAFIANTE DE SU MADRE Y EL ATEÍSMO DE SU PADRE. NI EL ADOLESCENTE NI EL JOVEN UNIVERSITARIO MOSTRARON INCLINACIONES POR LA POLíTICA.

Su acta de nacimiento dice 14 de junio de 1928. De ser así, Ernestito Guevara de la Serna era un Géminis y se había adelantado en llegar al mundo como un sietemesino. Sin embargo, el investigador californiano Jon Lee Anderson, que durante cinco años hurgó en el pasado del argentino, afirma que en verdad fue un Tauro, que se tomó su tiempo justo para ver la luz y que llegó el 14 de mayo de 1928.

La mentira la urdieron sus padres, Celia de la Serna y Ernesto Guevara Lynch, para esconder un embarazo previo al matrimonio celebrado el 10 de diciembre de 1927. Como la sociedad conservadora del Buenos Aires de entonces hubiese visto muy mal este hecho, la pareja se fue a la lejana Misiones y allí esperó a su primogénito. Cuando se acercaba la fecha del alumbramiento, se dirigieron a Rosario. La llegada del bebé se guardó en secreto durante un mes, pasado el cual avisaron a la familia de su llegada “prematura”. Así lo reveló Julia Constenla, amiga de la madre de Ernesto Che Guevara.

“Si ese niño no hubiera llegado a ser el célebre revolucionario Che, los padres podrían haberse llevado el secreto a la tumba”, afirma Anderson. “Es una de las pocas personalidades públicas de los tiempos modernos cuyos certificados de nacimiento y defunción son falsos”. Y, como sea, “parece singularmente apropiado que Guevara, quien dedicó la mayor parte de su vida adulta a las actividades clandestinas y murió a causa de una conspiración secreta, iniciara su vida con un subterfugio”.

El niño con asma. Los pulmones de Ernesto sufrieron desde su primer mes de vida. Una neumonía bronquial afectó al bebé que, superado el percance, comenzó a crecer sin mayores problemas en medio de las plantaciones paternas de yerba mate, en Misiones. Cuando tenía dos años de edad, su madre, que acostumbraba bañarse en el río Paraná, llevó al niño al club náutico a principios del invierno de 1930. El frío caló en la humanidad del pequeño que, esa noche, sufrió un ataque de tos. El médico diagnosticó bronquitis asmática. Desde entonces, el asma se hizo crónico en Ernesto Guevara y le atormentó hasta el final de sus 39 años de vida.

El asma, explica en su versión resumida de la vida del Che, el historiador boliviano Roberto Querejazu Calvo, es un estrechamiento súbito de los bronquios que dificulta el ingreso o salida del aire de los pulmones, provocando agudos dolores y una angustiosa sensación de ahogo en la que el paciente cree que se le acaba la vida. Muchas veces, en medio de las campañas guerrilleras del Comandante en Cuba, Congo o Bolivia, sus compañeros asistieron a esa agonía que terminaba en desmayos y le obligaba a viajar a lomo de mula o de hombre.

Un niño muy travieso. Los Guevara, preocupados por la salud del chico, se trasladaron a Alta Gracia, un centro turístico a 40 kilómetros de Córdoba, en busca de un clima seco. Ernesto tenía ya dos hermanos, Celia y Roberto, y en breve nacería Ana María. Al principio no acudió a la escuela, pues su madre lo cuidaba con celo y ella misma le enseñó a leer y escribir. Sólo cuando se hizo inevitable, ella aceptó enviarlo a la primaria, donde se hizo famoso por sus travesuras, algunas de ellas verdaderos actos de osadía, según recuerdan los compañeros de curso. La directora de la escuela, Elba Rossi, le recuerda como “un muchacho travieso, inteligente, sin sobresalir en la clase pero que demostraba cualidades de líder en el recreo”. Paralelamente, sus padres, en el afán de fortalecer el organismo de Ernesto, que era un chico menudo y delgaducho, le indujeron a practicar deportes como el tenis, la natación, la equitación y la esgrima.

Cuando le tocaba ir a la secundaria, la familia se instaló en Córdoba, donde el joven salió bachiller del colegio Deán Funes. De ese tiempo data su íntima amistad con Alberto Granado, seis años mayor, y que le llevó a practicar rugby, en el que Ernesto pudo canalizar su carácter explosivo e irritable, además de aprender que se gana sólo en equipo.

Lector y enemigo del baño. Dos características que acompañarían a Guevara, y que estuvieron unidas al asma, se fueron asentando en sus años de juventud. Por una parte, cuando sufría una crisis muy fuerte, se veía obligado a guardar total reposo. Su madre, paciente lectora, le rodeaba de libros que el chico devoraba. Y por otra parte, ella lo protegía mucho, así que el baño no era algo que se le exigiese. La falta de aseo, unida a su forma descuidada de vestir, salió a relucir muchas veces en el testimonio de quienes estuvieron al lado del ya famoso guerrillero Che Guevara.

En la adolescencia, un cambio físico notable se operó en el chico. “A los diecisiete años, Ernesto era un joven sumamente atractivo: esbelto, de hombros anchos y cabello castaño oscuro; intensos ojos pardos, tez clara, una confianza reservada y serena que seducía a las chicas”, concluye Anderson de sus entrevistas. Una cordobesa de buena familia, Miriam Urrutia, le habría confesado: “La verdad es que todas estábamos un poco enamoradas de Ernesto”. Claro que las relaciones amorosas eran muy convencionales, y los varones solían descubrir el sexo con las mucamas o en burdeles, tal cual hizo Ernesto.

Conciencia política, cero. “No tuve preocupaciones sociales en mi adolescencia ni participé en las luchas políticas o estudiantiles de la Argentina”, afirmó el Che cuando le preguntaron al respecto. Y así lo confirman quienes le conocieron en la secundaria. Lo que no quita el hecho de que su afán desafiante y travieso le pusiese a la cabeza de una célula antinazi. Una anécdota recogida por Anderson habla de un día, cuando unos matones de la Alianza Libertadora Nacionalista pronazi “se pavoneaban con sus navajas con la insignia del cóndor en el mango”, para impedir la salida de otros estudiantes, Guevara “se arrojó sobre ellos, revoleando su cartera escolar y girando como un derviche”. Raúl Melikovski, hijo de un profesor judío, presenció el hecho y dijo que el joven Ernesto “era más que valiente... No le tenía miedo a nada”.

Esa locuacidad se iría moderando en 1945, cuando la filosofía captó su atención. Sus notas en el colegio mejoraron y al año siguiente, a sus 18, obtuvo un trabajo en una oficina pública que supervisaba la construcción de caminos. Al salir bachiller, luego de la muerte de su abuela, anunció a sus padres que iba a estudiar medicina, y se inscribió en la Universidad de Buenos Aires.

El ambiente familiar. Tanto Celia de la Serna como Ernesto Guevara Lynch, los padres de Ernesto, eran muy temperamentales; tanto, que solían pelear a gritos, provocando que el niño huyese al monte. Ella era de ideas más libres que él e inculcó en su hijo una forma de ser muy desinhibida. Nunca intentó disciplinarlo, misión en la que el padre fracasó. Lo que sí aportó él a su primogénito es el ateísmo. Desde la casa en Alta Gracia hasta la de Buenos Aires, los amigos de los chicos Guevara guardan memoria de lugares invariablemente llenos de gente, de comidas compartidas, ruidosas, sin que importase el tipo de boca que había que alimentar.

Ernesto y su madre crearon unos lazos muy estrechos. Y compartieron el mismo espíritu de aventura. El padre solía acusar a su esposa —de la que terminaría separándose— de “imprudente de nacimiento”, de ser atraída por el peligro. Y atribuía a su influencia el que su hijo mayor exhibiese similares actitudes.

esquivo, despreocupado. Buzos sucios y enormes zapatos anticuados eran parte del atuendo del veinteañero, lo que provocaba el espanto de los compañeros bonaerenses atentos a la moda y a la ropa de marca. En materia de conquistas, era directo y no le importaba el aspecto ni la edad de la mujer. Un dato revelador lo da el primo de Guevara, Mario Saravia, que dice que el joven se acostaba con la mucama de la familia, la boliviana Sabina Portugal, cuarentona, indígena y fea, cada vez que ella lo invitaba.

En este tiempo, el estudiante comenzó a buscar espacios para estar solo y el alejarse de Buenos Aires parecía una necesidad. Así fue como salió pedaleando en su bicicleta, rumbo a Córdoba, y comenzó a llevar un diario. De allí siguió rumbo a otras provincias argentinas que se abrieron ante él con su realidad indígena, de coyas y cabecitas negras que en la capital blanca se despreciaba.

De vuelta en Buenos Aires, retomó las clases universitarias, venció exámenes y comenzó a pensar en un nuevo viaje. Pero, una boda en Córdoba, a la que tuvo que acudir toda la familia, le llevó a enamorarse por primera vez. Ella, una hermosa adolescente llamada María del Carmen (Chichina) Ferreyra, le correspondió. Su familia, muy acomodada y culta, aceptó al novio en principio, pero cuando se habló de matrimonio las cosas se pusieron muy difíciles. El eterno desaliño del joven, su asma y su inhalador se les hicieron insoportables. Así que el amor siguió en citas clandestinas que llevaron a la madre de Chichina a ofrecer una penitencia a la Virgen del Valle (Catamarca) si se rompía esta relación.

A fines de 1950, el estudiante de medicina se empleó como enfermero en la flota de la petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Durante cuatro meses pasó sus días en el mar y tocó puertos desde Argentina hasta Venezuela, pasando por varios brasileños. En todo este tiempo no dejó de pensar en Chichina y hubo un intercambio intenso de cartas.

Su aventura marítima, que le fortaleció para los viajes en barco —ya llegarían los días del Granma— terminó en junio del 50, cuando retomó sus estudios. Su corazón sufría de amores y, en tales circunstancias, su amigo Alberto Granado le propuso enfilar hacia el norte del continente, a bordo de su vieja motocicleta La Poderosa.

Guevara aceptó. Se despidió de la novia, intentando arrancar la promesa de que le iba a esperar. Pero, ella rompió el noviazgo mediante una carta que, afirmaría luego, la presionaron a escribir. Queda la duda sobre lo que hubiese sucedido con el joven médico —que terminaría la carrera el 11 de abril de 1953— si Chichina aceptaba ser su esposa. Probablemente, el mundo no hubiese sabido de un Che.

En todo caso, al cabo del periplo que le llevó hasta Estados Unidos de Norteamérica, en sus Notas de viaje estampó: “La persona que escribió estas notas murió al pisar nuevamente tierra argentina, el que las redacta y pule, \'yo\', no soy yo; al menos, yo no soy el mismo que era antes. Este vagabundear a través de nuestra \'América\' me ha cambiado más de lo que yo pensaba”.

El lector impenitente. En sus años de universitario, Ernesto Guevara comenzó a organizar sus lecturas, asienta Anderson. “En un cuaderno con tapas de hule negro e índice alfabético hacía anotaciones por autor, nacionalidad, título y género de la obra”. Esta “selección larga y ecléctica incluye novelas populares modernas, clásicos europeos, norteamericanos y argentinos, textos médicos, poesías, biografías y filosofía”.

El pensamiento socialista fue ganando terreno en sus intereses bibliográficos. “Leyó a Benito Mussolini sobre el fascismo, Josef Stalin sobre el marxismo...”, volvió sobre El capital, de Carlos Marx, autor que le irá interesando cada vez más, como muestran los apuntes sobre su vida y obra que hará de puño y letra.

Pese a esto último, Guevara no mostraba gran interés por afiliarse formalmente a la izquierda, dice Anderson. “Durante los años universitarios permaneció al margen de la política; observaba, escuchaba y a veces discutía, pero evitaba cuidadosamente la actividad”. Conocía a varios miembros de la Federación Juvenil Comunista, que era muy activa en la Universidad, con algunos de los cuales discutía de política. Ricardo Campos, uno de ellos, recuerda que una vez le convenció de asistir a una reunión, pero Ernesto escandalizó a todos al abandonarla antes de que terminara. “Tenía ideas muy claras sobre ciertas cosas. Sobre todo desde una perspectiva ética. Más que un político, en esa época me parecía una persona con una posición ética”.

En ese tiempo, Juan Domingo Perón gobernaba en Argentina desde una ‘tercera posición’, como él mismo le llamó, es decir, desde un centro que podía oscilar entre el occidente capitalista y el este comunista. Esta postura despertaba cierto respeto en Guevara que veía, en el lado de la oposición, a los partidos tradicionales con escasa visión social, y a un Partido Comunista Argentino sin dirección carismática ni una buena base de apoyo popular.

Además, muchos argentinos, sobre todo los comunistas, tenían en mente el Tratado de Río, que los países latinoamericanos habían firmado por presiones de EEUU, en 1948, bajo el concepto del panamericanismo. Según dicho tratado, Washington tenía el derecho de intervenir militarmente en Estados vecinos, “en apoyo de pueblos libres que resisten el intento de minorías armadas o presiones externas de subyugarlos”.

Guevara, señala Anderson, tomó nota de este acuerdo y apuntó en su cuaderno la palabra “panamericanismo”.

Contra el imperio. Dolores Moyano Martín, prima de Chichina, amiga y biógrafa del Che, afirma que en el joven Ernesto, el sentimiento político más fuerte, por los años 50, era de hostilidad hacia EEUU.

“A sus ojos —le confió a Anderson— los males gemelos en América Latina eran las oligarquías nativas y EEUU. Lo único que le gustaba de ese país eran sus poetas y novelistas; nunca le escuché hablar bien de otra cosa. Desconcertaba a los nacionalistas y comunistas con su antiamericanismo, sin adherir a ninguno de los dos puntos de vista”. Dolores recuerda que “con muy mala suerte, ya que mi madre era norteamericana, yo solía acudir en defensa de Estados Unidos. Nunca pude convencerlo de que la política exterior generalmente era el producto torpe de la ignorancia y el error más que la estrategia bien diseñada de una camarilla siniestra”. Estaba “convencido de los príncipes oscuros del mal que dirigían cada una de las acciones de Estados Unidos en el exterior...”.

Este Ernesto Guevara emprendió su cuarto viaje desde su país, del que se alejó para siempre en un tren hacia Bolivia en julio de 1953. Le acompañaba Carlos Calica Ferrer, que ni se imaginaba que el Che estaba en camino.

El cuerpo

El deporte fue una de sus más grandes pasiones
Leía las crónicas deportivas para informarse sobre los campeonatos de fútbol, y como la mayoría de sus amigos eran adictos a los mismos clubes, Guevara quiso elegir uno distinto. Cuando descubrió a Rosario Central, el club de la ciudad donde nació, se le adhirió fervorosamente. Desde ese instante le encantaba que le preguntaran ¿de qué cuadro sos?, porque podía responder: “de Rosario, Rosario Central. Yo soy rosarino”. “No tenía la menor idea sobre esa ciudad ni había visto jamás a su equipo, pero él era rosarino y defendía su identidad”, cita El Che Guevara, libro del argentino Hugo Gambini. William Gálvez publicó en Cuba Che Deportista, biografía deportiva de quien practicó alpinismo, natación, rugby, ajedrez, etc.

Su grandilocuencia

El día de san Guevara
Ernesto
“Creemos, y después de este viaje con mayor firmeza que nunca, que la división de América (Latina) en nacionalidades ilusorias e inciertas es completamente ficticia. Constituimos una única raza mestiza, que desde México hasta el Estrecho de Magallanes presenta similitudes etnográficas notables. Por eso, tratando de liberarme del peso de cualquier provincialismo mezquino, brindo por el Perú y por una América Unida”.
Así habló Guevara de la Serna en su 24 cumpleaños que celebró en un leprosario en medio de la selva peruana. Antes, en una carta que le envió a su tía Beatriz, bromeó como era su estilo:

“De paso, tengo que confesarte algo. Lo que escribí sobre los cazadores de cabezas, etc. —es mentira—. Desgraciadamente, parece que el Amazonas es tan seguro como el Paraná (en la Argentina)... así que no voy a poder traerte una cabeza reducida como deseaba... Supongo que sabrás perdonar a tu muy amante sobrino que, víctima de la impetuosidad de sus cortos años, hizo planes enloquecidos”. (Che, JL Anderson).

Los versos

Un verso libre
Ernesto Guevara

¡Lo sé! ¡Lo sé!
Si me voy de aquí me traga
el río...
Es mi destino: ¡hoy debo
morir!
Pero no, la fuerza de
voluntad todo lo puede
Están los obstáculos, lo
admito
No quiero salir.
Si tengo que morir, será en esta cueva.
Las balas, qué me pueden hacer las balas
si mi destino es morir
ahogado. Pero voy
a superar mi destino.
El destino se puede
alcanzar con la fuerza de la voluntad.
Morir, sí, pero acribillado por
las balas, destruido por las bayonetas, si no, no.
Ahogado no...
un recuerdo más que
perdurable que mi nombre
Es luchar, morir luchando.
17 de enero de 1947
(Che, de Jon Lee Anderson)

Otra faceta
Un diario escrito con una cámara de fotografías
Ernesto Guevara fue también un fotógrafo. El médico hizo de la cámara una profesión a la que se dedicó durante varios años, llegando a ganarse la vida como ambulante en los parques y jardines de México y como periodista de una agencia argentina durante los Juegos Paramericanos de 1955, que se llevaron a cabo en esa capital.

Sus fotografías, realizadas desde 1951 hasta 1966, recorren la vida de Guevara a través de sus propios ojos. “Observándolas se percibe un estado de ánimo constante, la intención de tomar el fragmento mejor de una situación. Pero no estéticamente, porque no son fotos turísticas sino históricas y revolucionarias”, dijo el 2004 su hijo Camilo a la BBC.

La cámara le acompañó desde sus primeros viajes. Una colección de 250 imágenes salió a la luz el 2004 en una muestra en Italia.

El hombre de los nombres

El mimado de pelo totalmente rapado
En la escuela primaria, Ernestito llevaba el pelo cortísimo. Los amigos le llamaban el Pelao. Su tía Beatriz, que lo adoraba, le decía en cambio Teté.

Sus hábitos eran el blanco de los apodos
Chancho y Loco. Su poca higiene y sus actos osados motivaron estos apelativos que no le inmutaban. Firmó como Chang-cho y como Chancho a secas.

Del osado Fuser a El Francotirador
El adolescente jugador de rugby atacaba al grito de ¡Furibundo Serna!, que le ganó el apodo de Fuser. Ya como guerrillero firmó notas como El Francotirador.

Una muletilla le puso el nombre de guerra
En la agitada Guatemala de 1953 conoció a varios cubanos, a muchos de los cuales ayudó a curar. Su uso del “che” hizo que éstos le rebautizaran así.

Los alias de batalla fueron necesarios
En la guerrilla del ex Congo Belga, esa tierra de 250 etnias, rica en oro, diamantes y otros minerales, peleó como Tatú, Mongo y Fernando.

Ramón, para la campaña en Bolivia
Su última batalla, que le llevaría a la muerte, la peleó como Che, aunque se escondió bajo dos alias: Fernando, como en el Congo, y Ramón.

Ramón, para la campaña en Bolivia
Su última batalla, que le llevaría a la muerte, la peleó como Che, aunque se escondió bajo dos alias: Fernando, como en el Congo, y Ramón.

Sus amores y sus esposas

La bella Chichina que le dijo “no”
María del Carmen Ferreyra tenía 16 años cuando conoció a Ernesto. Se enamoraron y pensaron casarse. Pero la familia de ella la hizo desistir.

Hilda lo conquistó con su inteligencia
Hilda Gadea era peruana, de ascendencia china, redordeta y nada agraciada. El Che se casó con ella al saberla embarazada. Tuvieron una hija, Hildita.

Aleida, la rubia que le dio cuatro hijos
La cubana Aleida March conquistó a Guevara en los años de la revolución. Se casaron y tuvieron cuatro hijos: Ernesto, Camilo, Aluisha y Aleida.

Insecticida casero marca Vendaval
El veinteañero Guevara, junto a su amigo Carlitos Figueroa, produjo y vendió un insecticida. Iba bien, excepto porque él y sus empleados enfermaron.

Vendedor de zapatos puerta por puerta
Figueroa y Ernesto compraron zapatos al por mayor. Les tocaron tantos impares que los acomodaron con un cojo. Guevara usó calzados de 2 colores.

Ni idea de ritmo, menos de tango
Si de algo adoleció la sensibilidad del argentino es del oído. No distinguía un tango de un mambo. Sus amigos se divirtieron mucho a su costa.

Entre letras de los grandes

El adolescente leía a Sigmund Freud
A los 14 años, el hijo mayor de los Guevara leía a Freud y su sicoanálisis y ya conocía, en francés, a Baudelaire, Dumas, Verlane y Mallarmé.

Marx le interesó en la secundaria
La materia de filosofía en la secundaria atrapó su interés. Leyó sobre Marx, a Hitler, Nietzsche, pero también a Faulkner, Kafka, Camus, Sartre, entre otros.

Julio Verne conservó su fascinación
Entre sus libros de juventud más preciados figuraba la colección con tapas de cuero de Verne, que el guerrillero mandó a pedir cuando estaba en Cuba.


Especiales / 40 años con el Che

El aventurero que se
hizo Comandante




• 1955 Fidel y Guevara se ven en México
El joven médico había aceptado unirse a Castro para derrotar a Batista. En la foto, de 1956, cuando la policía mexicana les detuvo. Ya Guevara se había entrenado para el combate.

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A los 28 años, el médico argentino subió al Granma para atracar en la isla y librar la guerra de guerrillas que terminó en victoria. Pronto, el comandante se daría cuenta de que una revolución aislada no tenía futuro. Quería crear un bloque internacional.
EL FRUSTRADO INTENTO DE GUATEMALA POR RECUPERAR SUS FRUTALES DEL DOMINIO DE EEUU FUE ATESTIGUADO POR ERNESTO GUEVARA. SU INDIGNACIÓN HALLÓ UNA SALIDA EN LA REVOLUCIÓN QUE LE PINTÓ FIDEL CASTRO.

En 1955, Ernesto Guevara de la Serna se encontraba en la capital mexicana, donde conocería a Raúl Castro, primero, y a su hermano Fidel, después. Hasta allí había llegado luego de recorrer Centroamérica: Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. En este último país se había visto, en 1954, en medio del intento socialista de Jacobo Arbenz de terminar con la explotación de los recursos frutales por parte de la estadounidense United Fruit Company. La reacción de la empresa, presente en toda la zona, se fortaleció con la ayuda de la CIA y así puso fin al proceso. Guevara no pudo luchar, como hubiese deseado, al lado de los seguidores de Arbanz. Pero ayudó acarreando armas y hasta llegó a manejar un cañón antiaéreo.

Una vez que el presidente guatemalteco se vio obligado a exilarse en México, él buscó un salvoconducto en la embajada argentina y, pese a que se le ofreció volver a su país, se dirigió al norte. “Dejé Guatemala derrotado, unido al pueblo de ese país por un sentimiento común de pena”, escribió, y le contó a su madre, en una carta, que sentía “furia contra los Estados Unidos”.

En México se produciría el decisivo encuentro con los Castro que habían salido de la isla luego de darle dolores de cabeza al dictador Fulgencio Batista, a quien no le perdonaban su servilismo a EEUU y su corrupción. Como explicaría Fidel, el afán por derrocar a ese gobierno no se había detenido ni mucho menos. Iba a rearticularse desde México. Guevara, a quien los cubanos ya llamaban Che, decidió unirse a la revolución y desechar, para siempre, sus opciones de ir a EEUU o a Francia, o de reencontrarse con su amigo Alberto Granados en Venezuela.

Nace el Comandante A principios de 1956 comenzó a entrenarse con la gente de Castro: clases teóricas de guerra de guerrillas, pelea cuerpo a cuerpo, tiro a blancos móviles. Se destacó nítidamente y llegó a ser líder, pese a los recelos de muchos de los cubanos.

El 25 de noviembre de 1956 comenzó el operativo. En febrero del siguiente año, el Che era ya un destacado combatiente. De capitán pasó a ser comandante. Su disciplina y rigor se hicieron legendarios.

A fines de 1957, el periodista argentino Jorge Masetti —que luego emprendería una frustrada guerrilla en su país, apoyada por el Che— pudo entrevistarle. El Comandante, con un acento mezcla de “cubano y mexicano”, se explicó: “La verdad es que después de las experiencias de mis vagabundeos por América Latina y para colmo en Guatemala, no hizo falta una gran incitación para enrolarme en cualquier revolución contra un tirano, pero Fidel me pareció un hombre extraordinario... (Había llegado el momento de) dejar de llorar y empezar a pelear”.

Y el Che siguió haciéndolo, de manera que el ingreso triunfal a La Habana, a principios de 1959, le debió mucho a ese argentino que no tenía sino 30 años de edad.

La misión de organizar el nuevo gobierno en la isla no era fácil. Guevara participó de ese empeño y, con la misión de buscar nuevos mercados para el azúcar, en vista del recelo cada vez mayor de EEUU respecto a una filiación de la revolución con el comunismo ruso, partió el 12 de junio de 1959 para visitar Egipto, India, Indonesia, Yugoslavia, Ceilán y Japón.

En este último país, según recuerda Alfredo Menéndez, que fue parte de la delegación como experto en el tema azucarero, el Che habría hablado, en una noche de descanso, “de sus proyectos; pero yo no lo asocié con un verdadero plan. Dijo que ‘en Sudamérica hay un altiplano allá en Bolivia, en Paraguay, una región lindante con Brasil, Uruguay, Perú y la Argentina... donde si insertáramos una fuerza guerrillera podríamos extender la revolución por todo el continente’”.

Para el Che comenzó a pintarse claro que el triunfo del proceso en Cuba no iba a consolidarse si se aislaba. Había que buscar que otros países se unan contra el imperialismo. En 1960, el propio Fidel Castro, que hasta entonces había afirmado que no tenía intenciones de exportar la revolución, habló de un plan de guerrilla continental: “El ejemplo de Cuba convertiría a la Cordillera de los Andes en la Sierra Maestra del hemisferio”, afirmó en su discurso del 26 de julio, aniversario del ataque al cuartel Moncada.

En noviembre, el Che recorrió por dos meses el bloque comunista. En Berlín, en 1961, conoció a Tamara Bunke, la alemana que se uniría a las operaciones en Bolivia.

Ese año se rompieron las relaciones de Cuba con EEUU. En el Congo Belga se reportaron combates y en Guatemala se aplacó otra revuelta, así como la de Venezuela contra Rómulo Betancourt. Hay cubanos en estas movilizaciones que, nuevamente, se frustraron.

En 1962, EEUU intentó desembarcar en Bahía de Cochinos, pero sufrió una derrota que no sólo fortaleció a Castro, sino que le llevó a decir, oficialmente, que era inevitable la revolución en América Latina. El Che creó entonces un plan para reclutar y organizar a aspirantes a guerrilleros. Cientos de estudiantes que llegaban a La Habana, entre ellos algunos bolivianos, fueron llamados.

En Nicaragua, Guatemala, Perú y Venezuela se produjeron movimientos que recibieron el apoyo cubano. No prosperaron y el Che comenzó a desesperarse, más aún con el golpe militar en Argentina. Aquí actuaría Masetti, con resultados igualmente infructuosos.

La cruzada mayor En 1964, y preocupado por ver a Cuba como un satélite de la URSS, el Che tomó la resolución de seguir con la revolución latinoamericana. Dados los fracasos recientes en el área, optó, con la aprobación de Castro, por buscar la alianza antiimperialista en África. El Congo Belga fue el lugar elegido y hacia allí marchó el Comandante en marzo de 1964. Luego de seis meses tuvo que admitir el fracaso de haber llegado a un lugar sin ser invitado.

Castro trató de convencer al Che de retornar a Cuba, pero este Che estaba consciente de que sus críticas contra el régimen soviético perjudicarían a la isla. Además, quería actuar en Sudamérica. Fidel, preocupado por las versiones de la ruptura entre ambos, proclamó 1966 como el Año de la Solidaridad con los movimientos contra el imperialismo. Había que buscar el lugar para enviar al Che, en un panorama difícil, con divisiones de los partidos comunistas en varios de los países y una fuerte presencia de la CIA en muchos de ellos.

Bolivia no era el objetivo inicial. Pero, al parecer, Fidel convenció al Comandante de dirigirse al país altiplánico y desde allí avanzar en su objetivo de liberar a Sudamérica. Cosa que intentaría hacer desde su arribo a La Paz el 3 de noviembre de 1966.

Sangre fría para ejecutar a un acusado de traición

Eutimio Guerra fue ejecutado por el Che, según su propio relato. Eran tiempos de la guerrilla en Cuba y la disciplina debía ser férrea.
El dato, contenido en el libro “Che”, de Jon Lee Anderson (Emecé, Argentina, 1997), describe el episodio que fue guardado como secreto de Estado cubano por más de 30 años: “La situación era incómoda —afirma el Comandante— para la gente y él, de modo que acabé el problema dándole en la sien derecha un tipo de pistola .32... Boqueó un rato y quedó muerto”. Un reloj atado por una cadena al cinturón del ejecutado, le fue arrebatado. “Arráncala, chico, total...”, había dicho Fidel. “Eso hice y sus pertenencias pasaron a mi poder”.

El viajero

El viaje inicial por la América de los contrastes
El 14 de enero de 1952, Ernesto Guevara y su amigo Alberto Granados salieron de viaje montados en La Poderosa, una moto Norton de 500 cm3. Recorrieron Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Sufrieron, en su afán aventurero, hambre y frío, pero pronto se dieron cuenta de que ser blancos y profesionales les reportaba beneficios que la gente del lugar —indios y negros— no tenía. En Chuquicamanata le indignó a Guevara la explotación a los mineros por parte de una empresa norteamericana; en el altiplano peruano fue testigo de la paradoja: indígenas peruanos tratados como animales de carga, mientras los turistas “yanquis” hacían turismo en la obra inca de Machu Picchu. Al cabo, Granados se quedó en Caracas y Guevara siguió hasta Miami, donde, contó luego, no dejó de percibir el racismo contra los negros.

El viajero

La ruta de las revoluciones le guió a Guatemala
En julio de 1953, el ya titulado Dr. Ernesto Guevara partió en un nuevo viaje, esta vez junto a su amigo de infancia, Calica Ferrer. De La Quiaca pasaron a Bolivia. Iban en tren. Llegaron a La Paz, la sede de un gobierno nacionalista a punto de poner en marcha la reforma agraria. “Estoy un poco desilusionado por no poder quedarme aquí, porque éste es un país muy interesante y pasa por un momento sumamente agitado”, escribió a su padre, lamentando su falta de dinero. Se fueron a la mina de Bolsa Negra, cerca del Illimani, y quedaron impresionados por los mineros “semejantes a guerreros de otras tierras”. Siguieron viaje por Perú y a Guayaquil, donde invitaron a Guevara a ir a Guatemala y ver una revolución izquierdista. Calica partió a Quito y de allí a Caracas. No volvieron a encontrarse.

Un futuro para América

Una declaración de guerra contra EEUU
El 27 de enero de 1960, el Che habló en el foro del Partido Socialista del Pueblo sobre las Proyecciones Sociales del Ejército Rebelde.
Fue, afirma el periodista Lee Anderson, el discurso más importante de los dirigentes revolucionarios, pues hablaba del futuro. El Comandante convocó a la “unión espiritual entre todos los pueblos de América, una unión que va más allá de la demagogia y la burocracia para una ayuda efectiva, prestando a nuestros hermanos los beneficios de nuestra experiencia. Hoy todo el pueblo de Cuba está en pie de guerra y debe permanecer así, para que la victoria contra la dictadura no sea pasajera sino que se convierta en un primer paso para la victoria de América”.

El primer gran fracaso

El Congo no era lo que el Che Guevara esperaba
El Comandante, deseoso de sumar fuerzas en el mundo, se dirigió al Congo Belga, donde pensaba luchar cinco años. No estuvo ni 7 meses.
“Los guerrilleros congoleños eran flojos, preferían beber cerveza a combatir. Sus dirigentes pasaban el tiempo en bares y burdeles, lejos del enemigo”, cita Roberto Querejazu al Che en el libro “El Quijote de Ñancahuazú”. Y hay más: “El ejército popular de liberación se caracterizaba como un ejército de parásitos, que no trabajan, no se entrenan ni combaten, que exigen que la población los alimente y trabaje por ellos, a veces con extrema pobreza. El fracaso de la revolución congoleña es inevitable”. Enfermo, pesando menos de 50 kilos, volvió a Cuba.

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